viernes, 10 de febrero de 2012

Seguidme, no me sé el camino (4)


En este caso, ya que no fui capaz de escribirlo en su día, Pedí ayuda al Señor M para que me ayudara a redactar esta última parte. Por cierto, única foto donde salimos todos juntos. De izquierda a derecha: Señorita Psi, un servidor, Señor M y mi hermano el fisio.


DIA 1 EN BERLIN

Después de recorrer un largo camino en coche desde Hannover, unos 300km aproximadamente, nos vamos acercando a Berlín, con un poco de miedo, ya que no sabemos lo que nos vamos a encontrar en una ciudad tan grande y nosotros conduciendo. Luego no fue para tanto, una ciudad donde el tráfico es muy fluido y respetuoso, nada que ver con Madrid por ejemplo, donde si no comes, te comen.


Una vez dejado el coche en su respectiva empresa, salimos y nos encontramos con el Zoo, muy bonita la puerta, a otra cosa! Ahora toca llegar al albergue!!! Localizamos la parada de metro que correspondía y nos dirigimos al metro…o tranvía…?? El plano de Berlín mezcla los dos y nos costó saber cuál coger. Al final lo conseguimos.


El albergue estaba muy bien cuidado. El dueño hippie nos recibió muy amable. Nos lo explico todo, entre otras cosas, donde se podía comer el mejor kebab de todo Berlín, que días después comprobamos. Estaba muy desierto, eché en falta gente, sobre todo por la noche después de comer en el salón. La habitación era enorme y sola para nosotros cuatro. Y encima teníamos buffet libre para desayunar!! Cosa que convertimos en desayuno-merienda, como buenos españoles, que la cosa no estaba como para desaprovechar la comida.

Dejado el equipaje, aún nos quedo tiempo para salir un ratito por el centro de Berlín y tomar algo para cenar. Como no podía ser de otra manera, cenamos Salchichas (CurryBurst, buenísimas) en un sitio donde había mucha gente, por lo que supusimos que sería bueno, esto sí, a pie de calle con nuestra respectivas cervezas compradas al lado y de ahí a dormir!




DIA 2 EN BERLIN

Aunque el cansancio ya iba haciendo mella en nuestros cuerpos y sobre todo en el del Señor M, ya que fue mucha tralla para una persona que no puede andar mas de 3kms. , decidimos madrugar.


El buffet estaba genial, mucha variedad y todo bastante aceptable para haber pagado 10€ la noche. Una vez llenos y con provisiones, nos explican que existen en la misma puerta de Brandeburgo visitas guiadas relativamente gratis (había que dar la voluntad, y sinceramente no miraban mal a nadie por no pagar ni dar poco). Allí volvemos a oír de nuevo voces españolas. Había de todo, familias, Niños ricos, gente haciendo interrail... Guías con bastante nivel histórico, donde te explicaban toda la situación de Berlín con bastante entusiasmo y detalle que ayudan a completar algunas de las lagunas dejadas por los profesores de historia


Un detalle curioso fue, que pasamos por el bunker donde Hitler pasó sus últimas horas, notándose que los alemanes no se sienten orgullosos de todo lo ocurrido, ya que el cartel era muy austero y el lugar no tenía nada, evitando así que se convirtiera en lugar de peregrinación de neonazis.


La verdad es que el tour estuvo muy bien, vimos el Muro (bastante decepcionante…aunque tampoco se puede esperar mucho mas de un trozo de cemento devastado), pasamos por Check Point Charlie (nada que ver allí), universidades donde han estudiado grandes personajes de la historia.

Conviene pararse en el Monumentos a los Caídos, a mí personalmente me impresionó, no tanto por su espectacularidad, ya que se trata de trozos rectangulares todos con distintos tamaños y ligeras inclinaciones, sino por la sensación que tienes cuando andas por dentro y te pierdes fácilmente si vas con alguien y no estás al lado.


Una vez terminado el tour, compramos tickets para ir al día siguiente al campo concentración de Sachsenhausen, ya que pensamos que merecía la pena y así fue. Entre otras cosas que vivos fue el barrio Judío, se notaba al pasar, pero no entramos a la Sinagoga, solo la vimos por fuera y tampoco destacaba mucho. Otro dato curioso!! Se puede saber en que parte de Berlín estás por los muñequillos del semáforo. En la parte occidental es judío (foto). También estuvimos por la casa ocupa, enorme! La próxima vez deberíamos dormir allí y pasar una noche, con dos cojones! Ultima tarde, a ver todo lo que queda, si no nos hicimos 20 km andando... Miramos el mapita, Vamos a ver esto! ¿como de lejos está? pues a escala... 2 km, a darnos el paseo. y así sucesivamente.


Pequeña nota: Según nos explicó la guía: Berlín debido a la situación del muro. Lo tiene todo por duplicado, 2 teatros, 2 operas, 2 ayuntamientos, 2 equipos de futbol (ambos en segunda). Todos conocemos la situación actual de Alemania en Europa, en cabeza. Si a eso le sumamos que han estado pagando la compensación económica al resto de países del mundo hasta… hace unos meses. Creo que se puede apreciar la diferencia de mentalidad de superación con respecto al resto de países.



DIA 3 EN BERLIN

Nos dirigimos hacia la puerta de Brandeburgo para ir al campo de concentración, un detalle, estábamos obligados a comprarnos el billete de transporte. Preguntando al Hippi del albergue nos dijo que no merecía la pena pagar transporte, ya que haciendo cuentas la multa son 40 € y si tiene mala suerte te los encuentras un par de veces al año. Pero bueno, seamos legales.


El campo de concentración estaba muy lejos, a las afueras de Berlín. Llegamos y vimos entrar a un chino y tardó en salir 10min. , cosa que me extrañó pero luego nos dimos cuenta que si no vas con una guía, el campo se ve en muy poco tiempo, por lo que nos alegramos haber pagado 12€ . Si tuviera que definir Sachsenhausen, supongo que al igual que todos los campos de concentración, sería respeto. Se respira un ambiente de tristeza, muerte, dolor, mucho dolor, no creo que existan palabras para describir lo que sucedió, pero es historia y está bien saber lo que pasó y sobre todo, cómo pasó.


Cuando terminamos, regresamos a la ciudad. Recuerdo que volviendo en tren, los chicos de las típicas becas de idiomas, no paraban de decir ¿hemos llegado ya a haunvantof esa? Palabra que personalmente, fue muy difícil de pronunciar. Que conste que al final de la estancia aprendí a pronunciarla.


De allí fuimos a comernos, a las 17h, “mejor kebab” de la ciudad (según el muchacho del albergue) acompañado con una cerveza. La verdad es que son gigantes, baratos y muy ricos, ¿el mejor kebab que me he comido en mi vida? Es muy posible.


Durante el trayecto turístico por la ciudad Martín no desaprovechó la oportunidad de beber en el calle y así fue! Cervecita tras cervecita fuimos paseando por Berlín, fuimos a lo que nos íbamos encontrado, pasamos sin buscarlo, por una “zona de la muerte”, espacio entre muro y muro donde murieron muchos intentando pasar de un lado al otro y pocos lo conseguían, aunque a mi parecer no era tan difícil. No es por menospreciar, con perros y guardas debía ser muy difícil. Pero creo que he saltado muros más altos en mi vida solo con pillar carrerilla.Muertos del cansancio, compramos algo para cenar y para la cama.


DIA 4 EN BERLIN

Toca volver a casa. Ahora es cuando menos queríamos. Aunque a la señorita Psi le faltaba tiempo. Por poco llegamos al aeropuerto. Estaba en la otra punta de Berlín. Y entre que no nos aclarábamos con los billetes que si la zona A, Zona B, Zona C. Al final compramos el que incluía todo (de un solo viaje, eso si) y listo. Aeropuerto para mi gusto no demasiado grande para ser el de la capital. Supongo que no será el principal. Avión y para casa. Vuelta a oír hablar español.


Como último dato curioso. Una niña alemana de unos 8 años con la que estuve “hablando” en el avión. No es que tuviera un nivel de español e ingles muy alto. Pero a mi me dejaba tirado.


Y bueno. Todo se acaba. Como bien dije, los traspiés serán anécdotas. Y nos reiremos. Por lo pronto, medio año después ya está en el horizonte el próximo.



Un abrazo señores.

2 comentarios:

  1. El último comentario es cierto, ahora todo son anécdotas y podemos reírnos y decir que estuvimos en Alemania, condujimos allí y vimos mundo.

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  2. Supongo que visitar un campo de concentración es sentir de primera mano que la locura humana no tiene límites. Los tiempos han cambiado, pero parece que en estos sitios queda atrapado algo sobrenatural con tintes melancólicos, o al menos esa fue la sensación que me quedó después de visitar el Domo de Hiroshima.

    Parece que os divertisteis mucho, me alegro! Un abrazo fuerte!

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